Sharon, su muerte, los medios y “la droga de la audiencia”

Un análisis interesante sobre la realidad de estos días a propósito de la muerte de la cantante Sharon y la forma en que los medios de comunicación del Ecuador han trabajado con la noticia.

Rubén Darío Buitrón

Sharon foto II
No hubo medio de comunicación que pudiera escapar a la dictadura de las audiencias: la muerte de la cantante y actriz de televisión ecuatoriana conocida como Sharon, La Hechicera, conmovió a las redes sociales y sus seguidores, la mayoría de sectores populares guayaquileños.
El mismo domingo que se conoció del trágico fallecimiento de la artista, cuyo nombre real era Edith Rosario Bermeo Cisneros, todos los canales de televisión que cuentan con espacios informativos realizaron “flashes informativos” o notas que interrumpían la programación habitual.
En los noticieros nocturnos fue la primera noticia, con amplio despliegue, pero superficial y llena de elucubraciones (sería, podría, habría, tendría).
El morbo por conocer más y más de lo que había ocurrido crecía y los canales de TV, públicos y privados, no podían dejar de complacer ese morbo que cuando se desborda tiene los efectos de un tsunami.
¿Era necesario dar tamaña dimensión a…

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La muerte convertida en show

“Para manipular eficazmente a la gente, es necesario hacer creer a todos que nadie los manipula”. (John Kenneth Galbraith)

Este lunes, tal como era previsible, periódicos, noticieros y espacios de farándula  en Ecuador se dedicaron a hablar de la muerte de la cantante popular Sharon, La Hechicera.  Decidí ver un programa llamado Baila la noche, en Canal Uno, estación en la que trabajó la ahora difunta y que encontró en este fallecimiento la llave para cerrar la puerta del buen gusto y el sentido común.

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Histeria colectiva. ¿En qué momento perdimos la cordura?

El derecho de uno termina cuando empieza el del otro. 

En la madrugada de ayer en Ecuador falleció una cantante popular y eso ha sido tema de conversación de mucha gente.  Ella, junto con su esposo y el hijo de ambos, iba en la carretera costera y en un confuso hecho fue atropellada, tras haber abandonado el auto que conducía.  Una pérdida lamentable porque -más allá de que no me gustara su música ni estilo- es una madre, una hija, una hermana, una esposa, una amiga, una mujer la que ha muerto.  Lo curioso en todo esto es que hoy han aparecido decenas, cientos y quizás miles de policías, investigadores y jueces haciendo su “trabajo” a través de un smartphone opinando, infiriendo, criticando, determinando, juzgando… ¿En qué momento la gente perdió los límites y se cree con derecho a todo? Sigue leyendo