#LibreDeAzúcar: Día 1 de mi reto #21díassinazúcar

09“El que sube una escalera debe empezar por el primer peldaño”. (Walter Scott)

A punto de terminar el día, me siento a escribir sobre la primera jornada de este reto que me impuse ayer de 21 días sin azúcar (puedes leer sobre eso aquí).  Confieso que pensé que hoy sería más difícil. Empezar siempre es duro. Estoy contenta porque no lo fue.

Lo primero que hice en la mañana fue pesarme para saber si pierdo peso al no consumir azúcar (espero que sean algunas libras porque el número de la balanza es vergonzoso).  Como lo conté ayer aquí, mi plan era empezar el día con un vaso de agua, seguido por otro con limón.  Y así lo hice.  Siempre que bebo estos dos vasos en la mañana recuerdo mi época de adolescente en la que no me gustaba el agua y cuando renegaba de pequeña porque mi madre me daba agua tibia en ayunas para tratar mis problemas de mala digestión (si que sufrí de niña por ese tema).  Ahora me parece deliciosa la sensación del agua entrando por mi boca y bajando por mi garganta antes de comer cualquier cosa.

Para desayunar, tomé un jugo de zanahoria, con manzana verde, kale y limón.  Es mi favorito.  Y lo acompañé con un omelette de un huevo+una clara, con tomates cherry, cebolla perla, albahaca, hongos, pimiento y ajo.  Confieso que no tuve hambre ni antojos en toda la mañana, pero era imposible con ese super desayuno.

Durante la mañana bebí agua, aunque no la suficiente y a esta hora siento su falta.  En el almuerzo (tema del que aún debo conversar con la persona que me ayuda con esa comida) hubo un poco de cebada, carne de borrego, brócoli y arroz.  Luego pensé que no debí haber comido esto último, pero ya estaba hecho.  Mañana mejoraré eso.

Aquí llegó el primer desafío: de alguna forma me he acostumbrado a comer algo dulce al terminar el almuerzo porque siento la necesidad de hacerlo o por cambiar el sabor que me queda en la boca.  Empecé a preocuparme un poco, pero decidí comerme una frutilla y cepillar mis dientes de inmediato.  Creo que me ayudó bastante.  El resto de la tarde fue bastante pacífica porque estuve muy ocupada con el trabajo.

Poco antes de llegar la noche, fui al supermercado.  Debo admitir que no me gusta ir, pero fui a buscar alguna alternativa para el desayuno de mañana.  Al llegar a la caja a pagar esto es lo que había en mi carrito de compras: granola de quinua y amaranto, yogur griego, frambuesas, pasta de quinua, espagueti integral, jengibre en polvo, paprika, ajonjolí, ají seco y carne de búfalo.  Me tomé el tiempo suficiente para ver que nada tuviera azúcar añadida ni conservantes o preservantes.

Al llegar a casa me preparé un poco de la carne de búfalo con vegetales.  La cocina no es mi fuerte, pero debo decir sin falsas modestias que quedó rico.  Pensé que si tenía ganas de algo dulce optaría por alguna fruta, pero no fue necesario.  Ahora mismo solo quiero tomar agua e ir a dormir.

En el supermercado me encontré con cacao en polvo 100% orgánico y sin azúcar.  Estuve tentada a comprarlo, pero decidí no hacerlo porque no estaba segura y además quiero controlar ese tema.

Debo decir que me siento contenta por este buen primer día.  No sé si mi alimentación ha sido excelente, pero si creo que ha sido mejor que la de otros días.  Y sobre todo, sin azúcar añadida.  Espero conservar este optimismo de hoy.  Mañana será otro día.  Ya veremos.

*Lección de hoy: No hay que tener miedo a empezar algo nuevo.  Solo hay que hacerlo. 

*Recomendación para mañana: Tomar más agua. 

*Pendiente: Buscar recetas variadas para las comidas de los próximos días.

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