Mi reto sin azúcar. Así lo haré.

IMG_7204“Un verdadero perdedor es alguien que tiene tanto miedo a no ganar que no lo intenta”.  (Grandpa, en la película Little Miss Sunshine)

Para lograr una meta hay que tener un plan.  Así que he leído sobre lo que debo y no debo comer durante las próximas tres semanas para poder superar mi reto de los 21 días sin azúcar (puedes saber por qué lo estoy haciendo aquí).   Lo más difícil será erradicar el chocolate y ciertas golosinas con las que suelo matar el hambre de la tarde y de la noche, pero como no quiero complicarme con muchas cosas que he leído, dejaré de lado las que nombro a continuación (toma nota si de algo te sirve).  

Como comenté antes aquí, no soy de ponerle azúcar al café (en mi caso al té porque no bebo café), tampoco tomo gaseosas, ni como caramelos o goma de mascar, ni siquiera soy de ponerle azúcar a la comida.  Mi problema está en el chocolate y en otras cosas como galletas, productos procesados, panes, helados y otras golosinas.  Así que por allí va mi plan de acción.  En Instagram me encontré con esto en la mañana y me pareció una buena idea para comenzar el reto:

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Es decir, durante los próximos 21 días no habrá lugar para los caramelos (punto a mi favor porque no me gustan y no los como en ninguna de sus formas); nada de tortas, galletas, cakes o negritos; nada de papas fritas (ni otras frituras de funda), no pan blanco (este nunca hay en mi casa, por suerte); no comida rápida, helado ni chocolate.   En estas tres últimas cosas estará el verdadero reto, ya que aunque no soy fanática de la comida chatarra, a veces recurro a ella para salir del paso, y el chocolate es mi gran pecado.  Adiós leche chocolatada endulzada artificialmente con Stevia, galletas de chocolate, barras de chocolate y Nutella.

Aprovecharé también para tratar de no consumir productos procesados, aunque quizás haya algunos que me demore en eliminar por completo, por ejemplo el atún en agua que viene enlatado.  Cosas así son una aspiración, pero por ahora trataré de centrarme en el azúcar.

En LiveStrong.com en Español encontré un artículo sobre abandonar el azúcar (puedes leerlo aquí) y recomiendan dejar “los refrescos, bebidas de frutas que no son 100% jugo, postres, alimentos procesados, dulces y condimentos”.  También sugieren evitar cualquier cosa que contenga azúcar blanca o morena, azúcar en bruto, fructosa, maltesa, sorbitol, jugo de caña evaporado, xilitol y malta de cebada”.   Esto último parece complicado, pero creo que es cuestión de prestar más atención a las etiquetas de los productos que compramos e informarnos con libros y fuentes confiables en Internet.   Además, si un producto tiene tantas cosas con nombres raros entre sus ingredientes quiere decir que está muy alejado de ser algo natural o saludable, así que mejor no consumirlo (mi humilde opinión- aspiración).

¿Y qué comer?  En el mismo artículo y en otros que he leído sugieren planificar bien las comidas para ayudar a sobrellevar mejor el reto.  Hay que incluir muchas frutas y verduras, proteínas magras y granos enteros.   Tengo pensado darle fuerza a algo que recientemente incorporé a mi rutina y que quiero convertir en hábito: tomar un vaso de agua en ayunas, seguido por otro de agua tibia con jugo de medio limón.  Y después continuar con un vaso de jugo natural de la mezcla de una fruta y dos vegetales.  Mi favorito es el de manzana verde, con zanahoria y kale; pero también hago otras combinaciones con kiwi, piña, pepino, limón, apio, espinaca, perejil…

Ciertos días me preparo unos huevos revueltos de una yema y dos claras con tomate, albahaca, cebolla blanca, pimiento (lo que encuentre, en realidad); pero soy de aburrirme fácilmente, así que tendré que buscar alternativas para el desayuno.  Con el almuerzo no tengo problema, pero tengo quien me ayuda con eso (aunque deberé prestar mayor atención a la planificación de esa comida) y también buscar opciones para la cena.

Trataré de que mis aliados sean el agua (afortunadamente, hace muchos años la incorporé a mi vida), el té y las frutas para momentos de dificultad (es decir, antojos).  Además, quiero retomar el ejercicio, así que hoy puse a punto mi bicicleta para empezar a salir a pedalear en las noches (espero que la lluvia de esta ciudad no me juegue una mala pasada).  Y como al cambiar la alimentación el cuerpo pierde peso, pues me pesaré mañana al levantarme para saber cuántas libras menos tendré al terminar el reto.  Aunque no sea el objetivo principal, ¿a qué mujer no la entusiasma y motiva estar más delgada?

Como dije antes, no quiero hacer algo tan complicado que se convierta en obstáculo y excusa para abandonar el reto.  Quiero mantenerlo sencillo y conseguirlo.  Sé que va a ser difícil y habrá días que me sienta desmotivada, con poca energía, con dolor de cabeza y muchos antojos (recuerden que soy adicta al azúcar y limpiarse no es fácil), pero quiero intentarlo y quiero lograrlo.

Si alguien tiene alguna idea, consejo o sugerencia adicional, se lo agradeceré mucho.  Algo de compañía no me vendría nada mal porque -lo confieso- me da miedo el reto.  Más que el reto en sí, es miedo a no cumplirlo.  Y eso es por otras circunstancias que no vienen al caso…

 

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