Belleza subjetiva. O de cuando hay canibalismo entre mujeres.

skull-and-crossbones-718448_640A veces, las mujeres somos nuestras peores enemigas. 

Una amiga publicó una foto de su cara de absoluta felicidad, con el pelo al viento y detrás un lindo paisaje montañoso y soleado.  Hasta aquí bien podría ser un selfie más de alguien de vacaciones, del que no supe que existía hasta que otra amiga comentó preocupada lo mal que lucía la “modelo”: hinchada, arrugada, mayor de lo que es.   Dicen que las mujeres no nos arreglamos para los hombres sino para las otras mujeres.  ¿Por qué entre nosotras somos tan crueles?

Mirando detenidamente la fotografía se pueden ver las arrugas de la frente que hasta hace un par de años no tenía esta amiga y otra pronunciada marca en el entrecejo (esta sí la tenía).  Su nariz luce más ancha de lo habitual.  A mi me parece que el ángulo, la sombra, quizás el frío viento y el resplandor del sol acentúan o crean unos “defectos” que volviendo a tomar la foto o aplicándole uno o varios de los tantos filtros que hoy ofrecen las aplicaciones de los celulares bien podían haber sido disimulados.  Pero, ¿por qué?  Pero, ¿para qué?

Difícilmente una mujer publica en una red social una foto si le parece que luce mal, lo que quiere decir que la dueña de la imagen se ve bien.  Seguramente, se siente bien.   Hoy leí la columna de Verónica Coello en la revista Sambo (Mujer de asfalto), en la que habla de que está próxima a cumplir 40 años y no teme decirlo.  Que no se quitará la edad.  Que está consciente de que el ejercicio al aire libre hace que su piel esté más quemada que la de otros.  Pero que no le importa.  Porque sus hijos la ven como la más linda del mundo (de su mundo) y su esposo la sigue piropeando.  Y eso es lo que realmente le importa.

Esta semana fue la gala del Met en Nueva York, un famoso evento de moda y cultura que congrega a artistas, modelos y celebrities y que da mucho de qué hablar, sobre todo por los atuendos que lucen los invitados.  En la red se pueden leer cientos de artículos, análisis y listas de mejor y peor vestidos, y miles de comentarios al respecto.   Lo que más me llama la atención es lo duros, hirientes, groseros, desproporcionados y hasta absurdos que pueden ser muchísimos de ellos sobre un vestido, unos zapatos, un estilo, una silueta…

Entre la foto de mi amiga, la columna de “la mujer de asfalto” y la alfombra roja del Met hay algo en común, pese a lo aislados y lejanos que son uno del otro: mujeres criticonas (no críticas).  Peor aún: mujeres que solo pueden ver lo negativo sobre lo importante.    Porque, en su foto, mi amiga deja ver su felicidad de estar donde está, de sentirse a gusto en su momento, en su realidad, en su piel.  Porque, en su texto, la columnista de la revista no teme decir con sinceridad que pronto será cuarentona y que el tiempo ha dejado marcas en su cuerpo.   Porque, con sus atuendos, las invitadas de Anne Wintour al “evento del año” quieren expresarse -unas con más audacia, riesgo y acierto que otras-, llevar el concepto de la moda a un plano más artístico y de conceptos, y/o simplemente ¡divertirse!

Entonces, ¿por qué las mujeres tendemos a ser tan crueles entre nosotras?, ¿por qué solo podemos ver las arrugas en la cara de felicidad de nuestra amiga?, ¿por qué insultamos a la columnista que revela su edad y con la que somos contemporáneas?, ¿por qué criticamos con desprecio y sin piedad a la actriz que llevaba un tocado en su cabeza, a la modelo que le brillaba demasiado el vestido y a la cantante que lucía menos delgada que antes?

Quien es mujer sabe lo difícil que es enfrentarse a una misma cuando de autocrítica y autoestima se trata, lo autosaboteadoras que podemos llegar a ser.  Y en un momento de inseguridades o en un mal día podemos ser realmente autodestructivas.  Por qué no, entonces, ser más solidarias y compasivas con las mujeres que están lejos de nosotras, las que están a nuestro lado y la que está frente al espejo.  Por qué no, mejor, ver lo bueno antes que lo malo.  Por qué no, mejor aún, ver lo hermoso en lo “no tan bello”.  Por qué no pensar que las arrugas son por reír mucho, que cumplir 40 significa tener acumuladas cuatro décadas de historias y experiencia, que ponerse un tocado rojo en la cabeza que simula llamas es solo una forma de divertirse.

Por qué no solo decirle a otras mujeres enséñame a reír y arruguémonos juntas, cuéntame tus historias y yo te cuento las mías, préstame tu tocado y ¡vamos a divertirnos!  Total, la belleza es subjetiva.

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2 comentarios en “Belleza subjetiva. O de cuando hay canibalismo entre mujeres.

  1. Cuánta razón tienes. Pienso que se debe a una gran falta de autoestima, y entonces hay una “necesidad” de sabotear a las otras para sentirnos mejor con nosotras mismas. Muy buena entrada. Me ha encantado tu blog, así que espero seguir leyéndote. Un abrazo.

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