Cuando la muerte nos obliga a estar en silencio

Foto: Freepik.esNo decir nada a veces permite escuchar(te) mejor. 

Después de haberme habituado a escribir con algo de periodicidad en este blog tras haberlo retomado con el deseo de decir mucho por aquí, hace un mes volví al silencio.  En estas semanas varios fallecimientos (no en mi familia, gracias a Dios) y otros hechos hicieron que me alejara de muchas cosas para poder pensar mejor.  Creo que fue lo mejor.

Una amiga muy querida perdió a su padre de un infarto.  Y solo una semana después su mamá falleció por la misma razón.  Los médicos dijeron que el estrés de la pérdida de su esposo afectaron su corazón.  Los más románticos (entre los que me incluyo) dijeron que murió de la pena.  Poco después, la mamá de una excompañera de universidad -a quien había visto circunstancialmente unos días antes después de muchos años- enfermó gravemente y tras 18 duros días en el hospital, murió.  En este tiempo, también falleció el esposo de una presentadora de televisión del Ecuador: un hombre joven a quien de un momento a otro, en medio de una reunión familiar, lo atacó una embolia pulmonar y no sobrevivió.  Dejó una viuda de 40 años, a quien he entrevistado un par de veces, y tres niñas pequeñas.

Estos tres casos, y tantos otros que he visto en la prensa, me han hecho pensar mucho.  Y para poder escuchar mis pensamientos opté por el silencio personal, ya que es casi inevitable el ruido del mundo.  En estas semanas no he dejado de imaginar el dolor de quienes perdieron a sus padres, esposos, hijos, hermanos… me apena pensar en su sentir en estos días de Navidad y la gran pena y dolor cuando se termine el año y comience el nuevo.  Pero también he empezado a comprender cosas que antes no lograba entender.  Y creo que con eso puedo comenzar a hablar nuevamente.  Así que aquí voy de nuevo.

P.D.: mi amiga, quien perdió en una semana a su papá y a su mamá, está sumamente triste y vive sola. Quiero ayudarla y no sé cómo.  ¿Algún consejo?

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3 comentarios en “Cuando la muerte nos obliga a estar en silencio

    1. Hola. Es lo que estamos haciendo con otra amiga, “estar”, porque cada cosa que decimos de pronto se vuelve en contra de nuestro propósito de ayuda. Pero ahí seguiremos porque ella lo necesita así. Apenas está llegando al primer mes de estas dos grandes pérdidas, así que aún es muy pronto para que se recupere. Gracias por tu consejo y feliz año.

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