Cuando el fin de semana te dejó más de lo que esperabas

Para vivir la vida como se debe hay que estar abierto a lo que nos ofrece.  

Foto: Desmotivaciones.es

Hay lunes que con el pasar de las horas hacen que quieras que sea martes de inmediato.  Si es viernes, mejor.  En mi caso, el fin de semana hizo que hoy esté un poco más contenta y reflexiva que de costumbre.  ¿Qué deben tener un viernes, un sábado y un domingo para que la noche anterior al lunes no entres en crisis?

1. Buenos amigos:  la vida acelerada de hoy, y más a medida que se acerca diciembre, hace que reunirse con la familia o los amigos sea bastante complicado.  Pero de un momento a otro, tuve una reunión con antiguos compañeros de un trabajo que tuve un tiempo algo considerable y fue como que no había cambiado nada, aunque todos tenemos vidas que se fueron por caminos distintos.  Aquello de que los compañeros de trabajo pueden ser tus amigos es cierto y que los amigos muchas veces son como tu familia lo es más.  Tuvimos una época en que pasábamos más entre nosotros que con nuestros padres, hermanos, esposos e hijos.  Bien dicen que recordar es volver a vivir.

2. Buena comida: no solo lo de la fiesta del viernes (vino, champagne, piqueos, comida caliente, postre, dulces) sino también la del día siguiente para matar el “chuchaqui” (el tiempo pasa factura y una mala noche a los tiempos se siente).  Para estos casos lo mejor un tradicional plato de la ciudad con sabor a “gloria”.   Buen desayuno de domingo, casero pero con intentos de gourmet, y una cena realmente gourmet.

3. Buena música: y no la de la fiesta porque hablábamos y reíamos tanto que por momentos no se oía nada de ella, sino la del sábado al conducir y la del domingo para acompañar la experiencia gastronómica en la cocina temprano en la mañana.  No es lo mismo batir unos huevos en completo silencio que al ritmo de Happy de Pharrel.

4. Buena charla: obviamente en la fiesta del viernes, pero también el sábado con una querida amiga.  Esa que te “acolita” para ir a comer el antojo postfiesta y con la que te tiendes en la cama a mirar el techo durante la tarde para hablar de los ex, de otras amigas, de maquillaje, de ropa, de problemas, de incertidumbres… La cena del domingo también tuvo su cuota de buenas historias.

5. Buen teatro: en los últimos tiempos esta ciudad, de la que siempre se ha dicho que no tiene nada que ofrecer en fin de semana, ha empezado a cambiar  Y mi sábado incluyó una comedia con humor muy local y refrescante.  Y en la ya “famosa” fiesta del viernes también hubo caracterizaciones (esas que te hacen recordar lo vivido y reír un poco -solo un poco- de alguien del pasado).

¿Qué tuvo el fin de semana? ¿Cuál fue la clave? Buena compañía y muchas risas que me han dejado buenos recuerdos.  Muchos más de los que esperaba.

 

 

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