#LibreDeAzúcar: Día 4 de mi reto #21díassinazúcar

Hoy ha sido bastante similar a ayer. Aunque las ganas de chocolate no han aparecido hasta este momento. Hoy retomé el desayuno de granola, yogur y frutas, así que la mañana fue mucho mejor. 

Hay algo que me ha llamado la atención: siento mi digestión algo diferente. Quizás tenga que ver una mayor presencia de frutas en estos días.  Mañana será otro día. Ya veremos. 

*Lección de hoy:  Las cosas ocurren por algo en este momento y no en otro. 

*Recomendación para mañana: Pensar bien las comidas para estos días de feriado. 

*Pendiente: Beber más té. 

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Un año sin drama

Hace unas horas me encontré con un aviso de WordPress diciéndome que el blog cumple hoy un año y me causó muchas gracia.  Son 365 días en los que he escrito casi nada y que reflejan lo que ocurre cuando se abre un blog: se publica unos días, se abandona, se retoma y quién sabe qué pasa luego.

Espero que los próximos 12 meses sean productivos.  Gracias a los que en algún momento se detuvieron a leer algo.  ¡Salud!

La teoría del “pura mierda”

youtube-mierda-whatsapp-mierdecilla-emoticono“Añorar el pasado es correr tras el viento”. (Proverbio ruso)

Sentada en un consultorio médico escuché una conversación en la que una chica le contaba a otra sobre el “pura mierda” de una amiga suya.  Supuse que se refería a algún “mal amor”, pero luego me di cuenta de que no hablaban de un hombre en particular, sino de ese hombre del pasado con el que se tuvo una buena o mala relación que se terminó, pero que se recuerda a veces y puede poner a temblar hasta a la más cuerda, aunque se esté segura de que nunca va a volver a pasar nada con él.  Y según ellas, todas las mujeres tienen un “pura mierda“.  Así que desde entonces investigo este fenómeno al que he llamado “La teoría del pura mierda“. Sigue leyendo

#LibreDeAzúcar: Día 3 de mi reto #21díassinazúcar

“El chocolate es la única aroma terapia que necesito”. (Jasmine Heiler) 

Hoy se resume a una cosa: Extraño el chocolate. O Extrañé el chocolate gran parte del día y a esta hora ya no.  Ha sido complicado por cosas varias, pero el azúcar hoy no lo fue. 

De la comida de hoy hay dos cosas que destacar. En el desayuno comí huevos revueltos con un poco de tocino; nunca como tocino, pero se me antojó. Le quité toda la grasa antes de cocinarlo. Todo bien hasta terminar de comer, pues durante una hora me sentí extraña.  No sé bien cómo describirlo.  Extraña en una forma no tan buena.   Esto me llevó a la conclusión de que quiero desayunos más naturales y con menos grasa. 

Y la cena me encantó. En el supermercado conseguí una pasta de quinua, muy baja en grasa y sal y con cero azúcar.  El sabor: estupendo y más con el tomate, cebolla, albahaca, aceitunas, ajo y aceite de oliva con los que la acompañé.  Muy mediterráneo y me dejó muy contenta. La noche terminó con unas frutillas. 

La crisis del chocolate fue algo de la tarde, pero lo superé.  Debo decir que no he sentido lo que leí que suele sucederle a quienes dejan el azúcar, así que tengo la inquietud de si estaré llevando la alimentación adecuada.  Aunque hasta ahora he cumplido lo que tenía previsto.  Mañana será otro día. Ya veremos. 
*Lección de hoy: Un mal día no quiere decir que sea una mala vida. 

*Recomendación para mañana:  Tomar un desayuno más fresco y natural. 

*Pendiente:  Buscar alternativas de desayuno. 

#LibreDeAzúcar: Día 2 de mi reto #21díassinazúcar

 

Granola de quinua y amaranto con yogur, banana, frambuesas y chía: el desayuno de hoy.

“La batalla más difícil la tengo conmigo mismo todos los días”. (Napoleón I)

El final de la tarde fue un poco complicado porque empecé a tener ganas de comer.  No era hambre, solo ansiedad. Y no creo que haya sido por el azúcar en sí, sino por preocupaciones varias. Sin embargo, creo que ha sido un buen día. 

Después del agua, el limón y el jugo, el desayuno de hoy fue la granola de quinua y amaranto que compré ayer, con yogur griego, banana, frambuesas y chía. Realmente, quedé contenta con este desayuno.  A media mañana comí tres huevitos de codorniz. 

En el almuerzo hubo pollo con pasta y vegetales asados (aún debo hacer ajustes en esta comida) y, al terminar comí un durazno.  Horas después, cuando la ansiedad apareció opté por unas nueces, pasas y media banana pequeña, acompañado por una taza de té. 

Como sentía que la ansiedad me estaba molestando busqué distracciones varias y así encontré algunas cuentas de Twitter y páginas web relacionadas con alimentación sin azúcar. Hay una que me pareció bastante llamativa y la compartiré en estos días. 

De pronto, había llegado la noche y me encantó preparar mi cena inspirada en la cocina griega: pollo con hierbas, ensalada y dip de yogur y ajo.  Confieso que al terminar suspiraba por comer chocolate, pero tomé agua y dejé de pensar en ello. 

Ahora escribo esto y pienso que ha sido un buen día. En dos momentos pude haber abandonado este reto, pero no lo hice.  Y eso es bastante para mí.  Mañana será otro día. Ya veremos. 
*Lección de hoy: Respirar y tomar agua ayuda a controlar la ansiedad y retomar el control de las cosas. 

*Recomendación para mañana: Empezar a preparar la cena más temprano. 

*Pendiente: Buscar información sobre las combinaciones de alimentos y alternativas saludables. 

#LibreDeAzúcar: Día 1 de mi reto #21díassinazúcar

09“El que sube una escalera debe empezar por el primer peldaño”. (Walter Scott)

A punto de terminar el día, me siento a escribir sobre la primera jornada de este reto que me impuse ayer de 21 días sin azúcar (puedes leer sobre eso aquí).  Confieso que pensé que hoy sería más difícil. Empezar siempre es duro. Estoy contenta porque no lo fue.

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“Hace tanto que nadie me coqueteaba”

Una mujer bonita no coquetea, simplemente sonríe.  (Marilyn Monroe)

Un compañero de trabajo de una amiga ha empezado a coquetearle.  Le escribió por WhatsApp por un asunto laboral y de pronto sus mensajes adquirieron cierto tinte “amigable”, diferente a lo habitual.  Respetuoso, pero diferente a lo habitual.  A ella él siempre le ha parecido guapo, así que cuando nos lo contó al grupo de amigas nos emocionamos más que ella misma y la presionamos a que nos dijera qué iba a hacer: “No se me ocurre nada.  Me he puesto nerviosa. Hace tanto que nadie me coqueteaba”.  Así como el cuerpo se oxida cuando no se ejercita, ¿se oxida también la capacidad de reacción ante un poco de flirteo?

Primero, un poco de contexto.  Mi amiga ha tenido varias relaciones algo tormentosas y, afortunadamente, todas terminaron antes de causar más estragos.  Por varios motivos ha estado alejada del mundo de las citas y no ha pasado más allá de suspirar por algún sujeto que se cruzaba por su camino.   En más de una ocasión ha dicho que está preparada (yo diría que un poco apurada y ansiosa) para su próxima relación, a la que yo creo que le va a apostar todo porque quiere casarse pronto y formar una familia.  Por eso creo que me sorprendió un poco su respuesta sincera de no saber qué hacer ante tantos años de inactividad en el mundo del coqueteo.  Confieso que me dio algo de ternura su tono de preocupación.

Y luego pensé: si yo tengo más tiempo que ella “fuera del mercado”, “fuera de circulación”, ¿sabría qué hacer?  La respuesta es no.   Mi historial amoroso es bastante limitado y, aunque por eso no puedo hablar mucho, haber escuchado, leído y entrevistado a tanta gente sobre el tema de las relaciones me da un poco de elementos para hablar.  Ojo, no digo que me hace experta en el tema, pero al menos trato de opinar sin el tono subjetivo que te da hablar desde la propia experiencia.

Siempre he sido reservada y cauta cuando de romance y relaciones se refiere.  Es más, soy bastante “torpe” para darme cuenta de si alguien me está coqueteando, pero lo noto cuando le ocurre a otro.  Sin embargo, veamos lo que dice una experta, Tracey Cox, sexóloga que ha publicado las 11 señales del lenguaje corporal masculino del hombre que coquetea y que han sido replicadas por varias páginas en la web:

  1. Aproximación: el sujeto en cuestión se inclina hacia una, de forma sutil u obvia, para dar a entender que quiere estar más cerca.
  2. Intensidad en la mirada: según Cox, el hombre interesado enfoca su mirada y atención en su objetivo.
  3. Caricias y toques: cada vez que le sea posible, tratará de tocar, acariciar o rozar a la mujer que le gusta.
  4. Risa y sonrisa: aunque los chistes sean malos, el hombre interesado en una mujer se ríe de lo que ella diga.  Lo importante es notar si esa risa es sincera, esa es la clave para saber si su interés es genuino.
  5. Imitación:  esto suele ser inconsciente; cuando el hombre repite las sonrisas, los movimientos y los gestos de la mujer y acorta la distancia con ella, está interesado y coquetea.
  6. Presencia continua: no siempre es casualidad encontrarse a alguien en todas partes, puede ser que el intenta establecer contacto.  Es su forma de coquetear.
  7. Nerviosismo: ¿quieres saber si le interesas y está haciendo el esfuerzo por coquetear? Mira si le sudan las manos, tartamudea, tiene movimientos repentinos…
  8. Conversador: si él inicia la charla y se esfuerza por mantenerla (sin hablar solo de él), es señal de deseos de conquista.
  9. Apuntar al objetivo: cuando un hombre coquetea, inconscientemente sus manos,  piernas, pies o dedos apuntan hacia ella, pues es lo que le interesa.
  10. Buena postura: mantener el cuerpo recto o erguirse apenas ve a una mujer es señal de coqueteo o interés porque quiere causar buena impresión.
  11. Celos: si la mirada siempre está puesta en la mujer, se molesta cuando otros coquetean con ella y se siente incómodo cuando ella habla con otros hombres, este sujeto tiene interés, cuida a esa mujer, le gusta y le coquetea.

Leyendo lo que dice la señora Cox, no me queda más que asegurar que nadie me coquetea hace tiempo.  ¿Seré yo el problema o los hombres están dejando de lado el ritual de conquista?  Creo que un poco de ambas, aunque en temas de lenguaje corporal hay cosas que nunca cambian.   Quizás será mejor averiguar qué hará mi amiga y no darle mayor consejo (jajajajajaj).